Del lat. oracŭlum.
1. m. El susurro de los dioses en una tarde de lluvia.
2. m. prestanalgas inmediatas.
3. m. Préstame atención.
Del lat. ursus; la forma f., del lat. ursa.
1. m. Baboso, goloso o tenebroso.
2. m. Mamífero plantígrado [pobrecillos para qué les ofenden, si de suyo son feos], de pelaje fuerte, aunque sustantivo, puede usarse como adjetivo o nuevamente sustantivo, incluso combinarse con el nombre de colegas de grandes proporciones, así pues, Javier se convierte en Osovier, o la gordita Lucy decimos que es talla, cuarentayoso (48).